En J'Hay llegó a formarse una orquesta que no ha tenido igual en la música ligera de este país. Todo sus componentes tuvieron orquesta propia más tarde y estuvieron entre los mejores instrumentistas de siempre. Salvo error eran el maestro Cisneros al piano, Juanito Sánchez al saxofón (llegó a tener en propiedad y dirigir la sala Casablanca), Joe Moro a la trompeta ( la mejor trompeta de jazz), Fernando García Morcillo al trombón y casi seguro que Jesús Fernández, el concertino de la Orquesta Nacional, que al parecer también tocaba el saxo. Semejante orquesta sería imposible hoy en día y todo el mérito hay que atribuirselo al eterno director de la sala Alejandro Favieres.
En el número 54 de la Gran Vía donde se encuentra el cine Rialto, en su subterráneo, existió una discoteca, antes cabaret, antes sala de fiestas, antes salón de té que se llamó J'HAY. Su historia comenzó en los años cuarenta como Salón de Té donde acompañados por la orquesta, en aquellas fechas probablemente "Los Miuras de Sobré", se merendaba honestamente. Nadie podía suponer entonces el devenir de la sala que, anticipamos, no cambió de propiedad ni de dirección hasta su cierre y pasó de los suizos y pastas a los whiskys para los soldados americanos de la base de Torrejón.
Su época de esplendor fueron los años cuarenta y cincuenta. Por allí pasaron figuras, que probablemente nadie recuerde pero que entonces tenían el mismo peso que pueda tener ahora, por ejemplo, Alejandro Sanz. Alguna figura ha resucitado como es el caso de Jorge Sepúlveda, que alternaba con un cantante de tangos llamado Jorge Cardoso.
-.En el cine Rialto se estrenó “El último cuplé”. En sus bajos estaba la sala de fiestas “J´Hay” donde actuaron las mejores orquestas mientras estuvo de empresario Jorge Hay. En él actuaron figuras como Lilian de Celis, Jorge Sepúlveda y el maestro del bolero Antonio Machín, y Lolita Garrido. Bajo un suave y sentimental ritmo, las parejas bailaban muy juntas, muy despacio y a ser posible a oscuras. En los años 70 se anunciaba Silda Legrand y el Abuelo, como estrella del cabaret, con música caribeña.
Antonio Machín, el inolvidable Antonio Machín también honró a la Sala allá por el año 45, igual que Gloria Lasso , antes de marchar a Francia, donde triunfó. Beatriz de Lenclós,Pancho Lomuto y Chola Luna, ¡el negro Galindo!,muchos artistas entre ellos la gran, la inigualable Ana María González que cantó a Agustín Lara como nadie lo ha hecho. El maestro Soriano, gran representante de artistas la apodó "la voz luminosa de Méjico", claro que en Madrid, y al estar basstante rellenita, enseguida pasó a ser "la voluminosa de Méjico". Nadie como ella ha cantado "María Bonita" y nadie debe atreverse a cantar el chotis "Madrid".Ella fué quien dobló la canción que María Félix le canta a Fernando Rey en "Mare nostrum".
Lolita Garrido ha llegado hasta nuestros días y todavía estremece oirla cantar "Viajera". Después vino Irma Vila, la reina del falsete, con su "Malagueña salerosa".
Ya Sala de Fiestas, vió pasar por su escenario al Trío Calaveras, acompañantes de Jorge Negrete en tantas películas,a una ya pasadita Lilian Harvey, protagonista de muchas películas de la UFA, que fué la principal productora alemana de los años treinta y cuarenta. Al final de esos años cuarenta barría en España Tomás Ríos y su orquesta, un artista argentino casado con la gran bailarina Pilar López y que siendo realmente feíto enloquecía a las adolescentes de la época. A las puertas de Radio Madrid, algunos metros más arriba en la misma calle, le esperaban a la salida de un programa que allí tenía y dónde popularizó "Bendita" y "la feria de las flores" entre otras.
El desván de los Trastos Viejos
 
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